octubre 4, 2022

¿Por qué la arena es un recurso estratégico? La disputa mundial de la que poco se sabe


Lic. Horacio Hernandez Otaño*

Hay un agrado en observar la arcana
Arena que resbala y que declina
Y, a punto de caer, se arremolina
Con una prisa que es del todo humana.

El reloj de arena – Jorge Luis Borges


La arena está por todas partes. Detrás del aire y el agua, la arena es el recurso natural más consumido en la Tierra.

Transformada en diferentes formas, la arena se interconecta con nuestra vida diaria de las formas más diversas y cotidianas. Cada construcción, camino pavimentado y pantalla electrónica están hechos con arena, desde el Telescopio Espacial Hubble hasta la Gran Pirámide de Guiza.

Pero es más que objetos y edificios. La arena también es la fuente de dióxido de silicio, un mineral que se encuentra en el vino que bebemos, el papel en el que escribimos y los alimentos deshidratados que consumimos. Es un mineral que forma parte de dentífricos, cosméticos y al mismo tiempo, es fuente de minerales estratégicos como sílice, torio, titanio, uranio.

La arena es fundamental para la innovación, y por increíble que parezca, nos estamos quedando sin ella.

La arena se ha utilizado para la construcción desde la Antigüedad, pero fue solo con el advenimiento del mundo industrializado moderno que las industrias comenzaron a aprovechar todo su potencial a una escala colosal.

Cuando se mezcla con cemento y varas de acero, la arena se convierte en hormigón armado, un material que revolucionó la construcción. Su flexibilidad, resistencia y bajo costo lo convirtieron en insustituible. A lo largo del siglo XX, el hormigón armado esculpió los contornos de los paisajes urbanos. Incluso hoy en día, al menos dos tercios de todos los edificios en todo el mundo están hechos de hormigón armado; y el propio hormigón está hecho de dos tercios de arena.

Mientras tanto, se llevan adelante nuevos megaproyectos por todo el mundo, las ciudades se están volviendo más grandes y la población mundial rebasará los 10 mil millones para 2060. La urbanización se está acelerando y la necesidad de edificios, electrónica e infraestructura crecerá en consecuencia.

La demanda mundial de arena aumentará de manera constante, pero tiene que provenir de alguna parte. En el pasado, la arena utilizada en la construcción provenía de canteras y ríos regionales, pero esas fuentes ahora están casi agotadas. Así que hoy en día, gran parte de la arena utilizada en la construcción proviene del fondo marino.

Inicialmente, esto se hacía en los ríos. Pero al darse cuenta de que el dragado de arena de los ríos provocaba más inundaciones, la extracción se trasladó hacia el alta mar.

El Mar del Norte es particularmente rico en arena de alta calidad, no obstante, las flotas de dragas se mueven por todo el mundo en lo que es una industria multimillonaria. Esto tiene todo tipo de peligros ambientales para el ecosistema marino, pero además la arena marina es salada, lo que no va bien con el cemento. Así que, para usar arena marítima, debe lavarse con agua dulce, lo que produce más complicaciones

Ahora bien, nada de esto sería un problema si no fuera por el hecho de que la arena es un recurso no renovable. La creación de arena es un proceso que lleva siglos, sino milenios.

Nuestro planeta está cubierto de arena, siendo la Península Arábiga y el Desierto del Sahara los mejores ejemplos. Sin embargo, la arena del desierto no es el tipo de arena adecuada. En su libro “El mundo en un grano”, Vince Beiser explica que los granos del desierto son esféricos; han sido pulidos por el viento y el tiempo tan a fondo que no se apelmazan para formar hormigón duradero[i]. Para cualquier proyecto de construcción, los granos de arena deben tener bordes irregulares para que friccionen y le otorguen cohesión al hormigón o al mortero.

Los granos de arena de los ríos, orillas, lechos, llanuras aluviales, lagos, costas y las profundidades del mar tienen superficie rugosa, lo que los hace perfectos para uso industrial. La arena del desierto tiene las propiedades incorrectas y, por lo tanto, se la considera inútil para la construcción.

Esto explica por qué los Emiratos Árabes Unidos importan arena de Australia, o por qué Arabia Saudita importa de Escocia, mientras que Egipto importa de India.

Hoy en día, las ciudades se están construyendo a una escala y un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Cada vez, más y más naciones reconocen la arena marítima como un recurso finito como tantos otros. 

Arena – Recurso Estratégico:

El escenario en Singapur permite vislumbrar el futuro. El estado trata la arena como un recurso estratégico, acumulándola en cantidades masivas y manteniéndola como reserva, algo que es comparable al almacenamiento estratégico de petróleo y gas.

Las últimas tres décadas han visto un auge de la construcción en Singapur. La población casi se ha duplicado, y ha ampliado su superficie en un 20% más de terreno. Esta expansión urbana y terrestre agotó los depósitos de arena locales de Singapur, incluido su lecho marino. La arena que Singapur ha utilizado durante su boom de la construcción era importada de países vecinos como Indonesia, Malasia, Tailandia y Camboya.

La arena es uno de los minerales más dinámicos. Cuando se toma del fondo del mar, la gravedad compensará la deducción arrastrando granos de arena desde más alto, incluso a grandes distancias. Eso significa que las costas de todo el mundo se están reduciendo. Para las naciones marítimas o las naciones insulares, esa es una complicación a largo plazo, especialmente cuando se tiene en cuenta el aumento del nivel del mar.

El abuso en su extracción provocó que desaparecieran veinticuatro islas indonesias, un suceso que desencadenó tensiones ya que, sin esas islas, oficialmente Indonesia ha perdido territorio, con todo lo que eso suponía también en lo relativo al control marítimo de la zona[ii]. Así pues, tanto Indonesia como otros países vecinos han dejado de exportar arena a Singapur, lo cual tampoco implica que el país deje de hacer uso de la arena para expandirse, ya sea adquiriéndola con origen legal o ilegal.

Singapur todavía se las arregla con empresas fantasmas, pero la experiencia muestra que la creciente escasez de arena la está transformando en un recurso estratégico; la reserva de arena podría convertirse en una nueva práctica en un futuro próximo.

Otra opción que se está explorando es la de encontrar un sustituto para la arena. El Ministerio de Medio Ambiente de Singapur lleva adelante una investigación cuyo fin es transformar en cenizas los desechos del país para producir un sustituto de la arena con el que poder llevar a cabo sus proyectos de expansión. De este modo Singapur intenta promover soluciones sostenibles que se apliquen en un futuro cercano.[iii]

Hay otros numerosos ejemplos, aunque el caso más paradigmático es el de Países Bajos, que lo consigue desde hace siglos mediante un sistema de drenaje. Otras zonas como Macao, Hong Kong, Tokio o Dubái, por mencionar algunas, dependen de la arena para la ampliación de sus territorios allí donde sólo hay agua.

El problema político de ganarle unos metros al mar aparece cuando estas prácticas se realizan en zonas cuya soberanía está en disputa. Ejemplo de estas son el caso de Gibraltar, bajo control británico, que entró en una polémica en 2013 con España por esa razón; o el de China, que está creando islas artificiales en el Mar de la China Meridional, un espacio marítimo que reclaman también al menos otros tres Estados. Esas islas sirven a Pekín para legitimar sus reclamaciones territoriales sobre esas aguas y suponen un aumento de la presencia china en la zona, lo que genera tensión en la región. Mientras tanto, a medida que las islas desaparecen en el Mar de la China Meridional, las fronteras marítimas internacionales cambian o deben cambiar. Así como las islas artificiales construidas por el gobierno chino están expandiendo las fronteras marítimas de su Estado, la desaparición de ellas reduciría su autoridad.

Taiwán, Malasia, Vietnam, Brunéi, Indonesia y Filipinas se enfrentan al deseo de crecimiento territorial chino, que en estos momentos ve una oportunidad de expandirse a través de Taiwán y las islas Paracel y Spratly, como todas aquellas islas de creación artificial china que tienen como objetivo ampliar su Zona Económica Exclusiva.

De los siete países en disputa por las aspiraciones chinas, Taiwán y Filipinas podríamos considerarlos más favorables al bloque prooccidental, optando por Estados Unidos, y/o contrarios a las políticas de Pekín. En cambio, Malasia y Brunéi son favorables a las políticas del gigante asiático y son partícipes en algunas de ellas como la Nueva Ruta de la Seda (The Belt and Route Initiative, BRI). Sin embargo, todos ellos han interpuesto reclamaciones frente a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) denunciando la expansión de las aguas territoriales chinas en detrimento de las suyas.[iv]

El ejemplo más extremo se encuentra en la India. Como el Gobierno prohíbe extraer arena de los ríos y del fondo marino, ha surgido un mercado negro para venderla. Casi cada día, los periódicos indios publican información sobre la existencia de un sistema bien organizado conocido como la “mafia de la arena”, una organización poderosa en la que están implicadas empresas, así como policías y políticos corruptos. Las personas que son obligadas a extraer arena son muy pobres y se ven forzadas a continuar ya que amenazan a sus familias si no lo hacen. La policía india está utilizando drones para combatir la mafia de la arena y detener la minería ilegal, pero es una batalla sin fin. La mafia de la arena está profundamente ligada a la industria de la construcción a nivel nacional, con grandes bolsillos metidos en el aparato político.[v]

Lo que está sucediendo en India, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos es la manifestación de una crisis que se desarrolla lentamente y que anticipa la llegada de los conflictos por la arena. Existe una sólida evidencia científica de que la arena es cada vez más escasa en muchas partes del mundo.[vi]

Y cuando un recurso estratégico se vuelve finito, se convierte en causa de conflictos geopolíticos, al igual que el petróleo, el gas o el agua. Después de todo, los conflictos suelen tener su origen en la competencia por los recursos naturales.

A menos que algo cambie, la crisis de la arena promoverá constantemente disputas marítimas, pondrá en peligro a las comunidades, causará escasez y dañará el medio ambiente

¿Será la arena o bien, la disputa por ella, el reloj que ponga fecha de vencimiento a nuestra civilización?

*Horacio Hernandez Otaño: Licenciado en Ciencias Politicas, Egresado de la Universidad de Belgrano – Jefe del Departamento de Relaciones Institucionales de la Revista Seguridad y Defensa – Egresado del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J Perry, en Politicas de Seguridad y Defensa.


Referencias Bibliograficas:

[i] Vince Beiser – 2018 – The World in a Grain: The Story of Sand and How It Transformed Civilization USA – Riverhead Books.

[ii] EFE – Alertan de la desaparición de 24 islas en Indonesia por la acción del hombre y la naturaleza – https://www.laopiniondemurcia.es/sociedad/2007/06/08/alertan-desaparicion-24-islas-indonesia-33070395.html

[iii] Gobierno de España – Ministerio de Industria – Singapur continúa con su lucha contra el cambio climático – https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/paises/navegacion-principal/noticias/NEW2019829553.html?idPais=SG

[iv] Meritxell Perelló Pinto/IEEE – El Mar de la China Meridional: la disputa por el Indo-Pacífico – https://atalayar.com/blog/el-mar-de-la-china-meridional-la-disputa-por-el-indo-pac%C3%ADfico

[v] BBC News – Mafias y cambios de fronteras: las insospechadas consecuencias de que se esté acabando la arena del mundo – https://www.bbc.com/mundo/noticias-40741813

[vi] UNEP 2019. Sand and sustainability: Finding new solutions for environmental governance of global sand resources. GRID-Geneva, United Nations Environment Programme, Geneva, Switzerland. – http://www.unepgrid.ch/

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