agosto 13, 2022

LA ECONOMÍA DE LA VIOLENCIA EN LAS NUEVAS GUERRAS


Extracto de la disertación de Javier Gamero Kinosita* en la conferencia “Amenazas  Desafíos a la Política de Seguridad del Siglo XXI” dirigida  a los alumnos de la X Maestría en Ciencias Militares de la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú el 9 de mayo de 2022


La guerra es una violencia coherente y organizada entre grupos rivales definidos, ella no es individual ni espontánea, ni arbitraria, ni mucho menos irracional y comprende acciones destructivas en gran escala. El Instituto de Investigación de las Causas de la Guerra de la Universidad de Hamburgo en Alemania, la define como un conflicto de masas violento, que comprende tres elementos esenciales: primero; en la contienda participan dos o más fuerzas armadas, de las cuales por lo menos una corresponde a las fuerzas regulares del gobierno, segundo; debe de existir en las partes involucradas en el combate un mínimo de organización centralizada y tercero; las operaciones armadas se llevan a cabo con una determinada continuidad, no son choques espontáneos, vale decir operan un virtud de una estrategia planificada.


Definición cuantitativa de la guerra

El Instituto de Investigación de Conflictos Internacionales de Heidelberg en Alemania intenta definir cuantitativamente la guerra, estableciendo una escala de conflictos de 5 niveles: primero, disputa, segundo, crisis no violenta, tercero, crisis violenta, cuarto, guerra limitada y quinto, la guerra en sí. Utiliza indicadores de la intensidad de la violencia tales como la clase  de armamento, número de personas participantes, víctimas, refuguiados y los daños ocasionados.  Las distintas formas y calidades de violencia juegan un rol secundario, solo interesa la intensidad. Por otro lado, el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo establece que la guerra implica un conflicto que involucra a un estado y tiene por lo menos 1,000 conbatientes muertos por año.


La guerra barata

La guerra se da en función a la capacidad de defensa y está en relación directa al progreso tecnológico, lo que la ha hecho muy costosa, solo los estados ricos pueden proveerse de una óptima capacidad bélica, ya que los costos de fabricación y mantenimiento de los sistemas electrónicos de defensa se han multiplicado, el arsenal de armas de los ejércitos regulares tienden a mermarse, se requieren armas pesadas, tales como tanques de batalla, aviones de combate, satélites, sistemas de defensa anti-misíles, etc., como también armas ligeras, tales como fusíles automáticos, minas terrestres, camionetas pickup, jeeps, etc.

Pues bien, en las nuevas guerras se atisban matanzas y masacres contra la población civil, no son guerras contra enemigos armados y bien equipados militarmente, son actos violentos dirigidos contra una parte de la población civil, no requiriendo de armas pesadas, a esto el profesor Herfried Münkler de la Universidad de Humbolt en Berlín, Aemania, lo denomina el “abaratamiento de la guerra”, esto permite a los líderes de las milicias, los señores de la guerra, rebeldes, revolucionarios con poco financiamiento armarse y formar una tropa temida. Este reclutamiento y equipamiento de los seguidores demandan costos menores.  Münkler agrega, que en las nuevas guerras rige el principio de que “la guerra debe de alimentar la guerra” ( a través de chantajes, saqueos, robos, pillajes),  en este sentido, el profesor Jochen Hippler de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania,  sostiene que  las guerras interestatales se realizan a costa de las generaciones futuras (deudas, créditos).


De la estatización de las guerras y la privatización de la violencia militar

Anteriormente cuando el estado tenía el monopolio de las guerras, se exigía a los ejércitos la profesionalización de los soldados, con disciplina y formación, por lo general requerían de armas pesadas con costos altos, un estado robusto con una economía sólida, estas guerras tuvo efectos positivos en el desarrollo tecnológico y procesos de modernización económica, en cambio hoy en día en las nuevas guerras, se atisba un reclutamiento informal de jóvenes y niños, desprofesionalización, indisciplina de sus militantes, arbitrariedad y excesos con actos de pillaje, esta privatización de la violencia militar ha tenido efectos desastrosos a largo plazo, tierras devastadas, generaciones en silencio, anomia social, a  corto plazo los costos son menores. En las nuevas guerras se trata de guerras destructivas del estado con severas consecuencias socio-económicas: sociedades destruidas sin perspectivas de futuro, sujetas a la importación de alimentos y ayuda médica, producen estructuras neocoloniales, merman las capacidades de auto-organización y toma de decisiones, lo que constituye el caldo de cultivo para la corrupción de las élites.


Disponibilidad de los jóvenes

Los jóvenes hoy en día en muchos estados fallidos han sellado un pacto con los señores de la guerra o líderes de milicias con el fin de elevar su reputación social y contar con la seguridad de ganarse un sustento, para los jóvenes en estas regiones ser soldados es la mejor opción de participación social, ser “niño soldado” es una elección racional, ellos son una permanente reserva de reclutamiento disponible, no tienen perspectiva social, verbigracia, tenemos los talibanes hoy con sus contactos en las escuelas coránicas (madrassas) persuaden a miles de niños y jóvenes a enrolarse en las milicias para ir a luchar. En cierto modo es un chance de supervivencia y un modo de reconocimiento social, que nunca les fue brindado cuando estaban desarmados. La ideología yihadista que se propaga les promete prestigio y reconocimiento social.


Exceso de violencia y brutalidad de los jóvenes

Los jóvenes con un fusíl en las manos sienten por primera vez en la vida que son respetados por otras personas, aún cuando está de por medio el miedo, existe el respeto. La violencia con un fusíl automático es un medio para luchar contra la exclusión social, la violencia les permite un rápido acceso al mundo del consumo de masas industrial, es el caso de los “West-Side-Boys”, son niños del Frente Revolucionario Unido de Sierra Leona, que están sumidos en el consumo del alcohol y drogas y perpetran con regocijo excesos de violencia, mutilando a pobladores civiles indefensos con hachas y machetes. En tales masacres, la direfencia étnica es la legitimación del exceso de la violencia. En virtud de que la guerra es tan barata, los costos de la paz son altos!


La violencia sexual en la estrategia y economía de las nuevas guerras

La violencia ejercida en las guerras no solo es contra hombres, sino también contra mujeres, por lo general se mataba a los hombres y se sometía a esclavitud a mujeres y niños. La violencia contra la mujer en las guerras ha sido una constante antropológica, los hombres eran considerados enemigos caídos en combate y las mujeres y niños eran botín, la mujer era parte preciada del botín de guerra, era objeto de placer de los combatientes, la violación masiva a las mujeres era un componente cuasi-institucional de las guerras. A partir del siglo XVIII, la violación a la mujer fue considerada un crimen de guerra (según la IV Convención de Ginebra de 1949 que protegía a la población civil: no combatientes), ya que ellas eran obligadas a la prostitución,  generándose un temor por la disciplna e higiene de la tropa.


Las violaciones y limpieza étnica

En las nuevas guerras estas prácticas contra mujeres no se han desterrado, con las violaciones se ahorran bombas y las limpiezas étnicas son más efectivas y a menor costo. El profesor Münkler de la Universidad de Humbolt en Berlin, afirma que la violación es un componente de la economía de la guerra,  subrayando que en la expulsión masiva de grupos étnicos, las mujeres no son más solo trofeo, botín u objeto de placer de los vencedores, sino objetos de violaciones masivas, se desarrolla una estrategia de internamiento y violencia sexual para ser violadas y embarazadas sistemáticamente para finalmente deportarlas, es una política de limpieza étnica sin llegar a perpetrar un genocido, es el caso en la Guerra de Bosnia y en Timor Oriental. Con ello se implanta un sistema de violencia, miedo y desmoralización.

El cuerpo de la mujer violada es el campo de batalla, en donde se realizará la parada ceremonial del triunfo de los superiores. Se trata de un gesto de humillación demostrativa y desmasculinización o desvirilización psíquica de los oponentes, que apreciarán con sus propios ojos y humillados, que no pueden proteger más a sus mujeres y que con ellas deben de abandonar por siempre el territorio en disputa. La verguenza destruirá el símbolo de integridad del oponente, obligándolos a la resignación.

En sociedades islámicas se aplica una estrategia planificada de violaciones masivas en la economía de la guerra, en Bangladesh, soldados paquistaníes musulmanes violaron por lo menos a 200,000 mujeres, en Argelia, los grupos armados del Frente de Salvación Islámica secuestraron mujeres jovenes para violarlas y embarazarlas, haciéndolas esclavas sexuales, los serbios en Bosnia y los soldados del ejército de Indonesia en Timor Oriental perpetaron violaciones, todo ello con el fin de destruir la comunidad social, disolver los vínculos familiares, interrumpir la sucesión de generaciones y quebrar la confianza de esta colectividad. Las violaciones en las guerras no se abordan desde la perspectiva de la sexualidad sino de la tortura. (sexualización de la violencia o sadismo sexual).

Hombres jóvenes que viven socialmente marginalizados en tiempos de paz, van a experimentar en el ejercicio excesivo de la violencia una sensación de poder frente a mujeres, compensando asi su humillación cotidiana. Los señores de la guerra y líderes de las milicias están prestos siempre a organizar dichas compensaciones.


Los flujos de refugiados y ayuda humanitaria

Las nuevas guerras generan hoy grandes flujos de refugiados, generalmente se posicionan en zonas marginales del área de conflicto y organizaciones de ayuda humanitaria, tales como la ONU u otras ONGes, proveen alimentos y asistencia médica para evitar el brote de epidemias. Estos campamentos de refugiados son parte en la economía de la guerra civil, en la medida que la guerra y los flujos de refugiados capten la atención de la prensa, los canales de noticias de los países de la OCDE, ponen en funcionamiento un mecanismo automático de ayuda internacional (número de cuenta subsidiaria, los reporteros hablan de hambre y miseria, de la amenaza de una catástrofe humantaria, mostrando mujeres en mendicidad y niños llorando, hasta que se consume la ayuda internacional con aviones transportando bienes humanitarios).

Esta ayuda caritativa en zonas de guerra es un componente logístico para la economía de la guerra, es un elemento para el abaratamiento de las guerras, las partes del conflicto facilitan las operaciones humanitarias, pues en los puentes, pasos de montaña o en zonas de barricadas, los convois de ayuda serán detenidos y tomarán lo que ellos necesiten, solo pasan los bienes que ellos no necesiten. La ayuda humanitaria es por lo general una prima o cuota para la continuación de la guerra. Los señores de la guerra han aprendido como operativizar los sumninistros o entregas de bienes humanitarios y se aprovechan de ellos, ya que constituyen recursos de menos costo para la continuación de la guerra.

Las ONGes están a merced de la capacidad de transporte existente en la zona, que está a cargo de los señores de la guerra, cada ayuda es una intromisión en la relación existente, no hay ayuda neutral, en consecuencia los señores de la guerra, los comerciantes inescrupulosos y contrabandistas recurren al aprovechamiento de la ayuda humanitaria, existe una esctructura de la economía bajo el poder de los señores de la guerra. La economía de paz de dicha localidad se suborninará a la economía de guerra existente.


Cuando la guerra vale la pena de nuevo: el fortalecimiento del señor de la guerra

Por mucho tiempo se ha dado más importancia en las nuevas guerras a la dimensión religiosa, ética e ideológica que a la económica. Cuando los guerrilleros y generales golpistas, milicias y organizaciones subversivas proclamaban ideales políticos, sus actos eran enmarcados en una guerra de liberación, en donde el progreso revolucionaro yacía en medio de la violencia bélica. Con el fin del conflicto Este-Oeste se sustituyeron los patrones de orientación ideológica a través de conflictos culturales, religiosos y étnicos. Estas nuevas guerras esgrimen una dimensión económica y motivación en la nueva constelación socio-económica,  ellas presentan una racionalidad económica, en donde juegan un rol otros actores, los empresarios, los políticos y los no armados, figura central es el señor de la guerra que personifica la conexión o vínculo de las lógicas militar, política y empresarial.

El fortalecimiento del señor de la guerra y la marcada proliferación de firmas de soldados asalariados constituyen un indicador confiable, que la guerra vale la pena de nuevo. Hoy las armas ligeras y los combatientes baratos posibilitan la conexión para hacer grandes negocios en la economía global. Sin rentabilidad de la violencia no hay privatización de la guerra, también en la guerra los actores anhelan beneficiarse con ganancias y cargar las pérdidas a la sociedad.

En Europa, la conducción de las guerras tradicionales no generaron ganancias privadas, ya que existían estados robustos que impidieron negocios lucrativos y el enriquecimiento de empresas, estas empresas privadas ganaron en armamento, equipos y suministro de la tropa, más no en la conducción de la guerra misma, en cambio en las nuevas guerras los señores de las guerra perciben ingresos directos de la conducción de las guerras, aprovechando de la decadencia de muchos estados, ya que no tienen el monopolio de la violencia, abriendo asi la posibilidad de privatizar la violencia y generar jugosas ganacias. La guerra se ha convertido en una empresa económicamente muy atractiva para los señores de la guerra.

La guerra se ha tornado en un medio que genera ingresos ejerciendo la violencia, hay un cambio en el orden económico en estas regiones bajo la conducción de los señores de la guerra, ya que existe una relación de intercambio asimétrico en la economía. Un intecambio equivalente se basa en la simetría del intercambio, en donde personas con los mismos derechos van a consensuar sobre el valor y precio de bienes y servicios, a través de la intromisión de la violencia en esta relación de intercambio, ella se tornará asimétrica, ya no existirá la igualdad entre las partes. Bajo la amenaza de esta violencia, la relación de intercambio se inclinará a favor de los señores de la guerra, su accionar va mas allá de la privatización de tareas estatales soberanas, se circunscribe también en el establecimiento de asimetrías fundamentales en la relación de intercambio social, lo que llevará a un negocio provechoso.

En las nuevas guerras se superponen en el transcurso de la guerra intereses económicos, mientras más tiempo dure la guerra, con más fuerza emergerá una economía de la violencia, aquí la economía informal tiene estructuras asimétricas. En Afganistán se erigió una economía informal de los señores de la guerra, vinculada a una economía criminal internacional, mientras que en Colombia la economía depredadora de las guerras transnacionales se acopló a las economías de paz de los países limítrofes. En las regiones donde existan recursos y materia primas (minerales, petróleo, diamantes, oro, madera, etc.) estallan guerras intraestatales, mientras más rico sea el país en recursos minerales y otras materias primas, su explotación y venta alimentarán con mayor vigor a las economías de los señores de la guerra


Transición de una economía de guerra cerrada a una economía de guerra abierta

Durante las guerras civiles clásicas del siglo XIX y mediados del sglo XX existían economías clásicas de los señores de la guerra, que se basaban en economías de subsistencia agraria, en ella se daban una producción sistematizada de miedo o violencia para la producción de los recursos necesitados, no existía una economía mundial y no se apostaba por las relaciones internacionales, por lo general estas economías cerradas se circunscribían en regiones aisladas geográficamente, bajo regímenes de terror brutales, con estructuras paraestatales y copamiento de las instituciones estatales, se daban solo en la periferie y sus recursos eran limitados.

Durante la Guerra Fría, los señores de la guerra se atenían a la confrontación política ideológica del conflicto Este-Oeste. Los señores de la guerra extienden su accionar en economías adjuntas, operando en las zonas de influencia de las superpotencias y sus aliados. Al fin de la Guerra Fría, estos señores de la guerra amplian su base de la economía de guerra limitada, al despojarse de esa solidaridad ideológica del pasado.

En la década de los 90, los señores de la guerra se aprovechan de la ayuda humanitaria internacional, comercializan materias primas estratégicas en el mercado mundial, contactando a las empresas internacionales, a los grandes consorcios de petróleo, a los comerciantes de diamantes u organizaciones criminales. Con la globalización las economías de la guerra ya no están más sometidas a un control político de afuera, alcanzando su independencia, las guerras ahora son más baratas, más fácil de armar, haciéndolas en consecuencia más lucrativas.


(*)Javier Gamero Kinosita (Lima, 1958), es Oficial (r) de la Policía Nacional del Perú, jurista y criminólogo, habiendo obtenido la Licenciatura de Administración y Ciencias Policiales en la Escuela de Oficiales de la Benemérita Guardia Civil del Perú, la Licenciatura en Derecho (Licenciatus iuris cum laude) así como el título de Magister en Criminología (Legum Magister magna cum laude) en la Universidad de Berna, Suiza.
Actualmente es traductor e intérprete de las Cortes Jurisdiccionales y Policía del Cantón de Berna y docente visitante del Castillo de Gimborn, Centro de Perfeccionamiento de la Asociación Internacional de Policía en Colonia, Alemania. Es egresado de la Escuela Superior de Policía (ESUPOL) y del Centro de Altos Estudios Nacionales (CAEN). Su campo de especialización es la política criminal internacional.